hqdefaultEfesios 1:7 en quien tenemos redención por su sangre, el perdón de pecados según las riquezas de su gracia,

Donar sangre nunca ha sido una práctica con aceptación en los hombres, no importa el país o la cultura, la donación de sangre es algo que pocos están dispuestos hacer. Por eso vemos ONGs continuamente buscando estimular a las personas para que donen sangre.

En los casos más extremos hay quienes donan sangre solo a familiares o amigos, y hay quienes donan sangre por dinero, o por algún beneficio previamente acordado.

Con todo esto, nadie se atrevería a donar toda la sangre que tenga en su cuerpo los que han donado sangre, solo han donado una pequeña porción para tratar de ayudar algún enfermo o necesitado de sangre para operaciones, etc..

Pero hace más de 2.000 años Dios en la muestra de amor más sublime alguno, envió a su Hijo para que donara toda su sangre para curar todos los males espirituales del hombre.

A diferencia de todo lo que les compartí sobre los donantes de sangre humanos, el Hijo de Dios si dono toda su sangre, hasta la última gota fue donada en favor de la humanidad.

 Juan 19:34 Pero uno de los soldados le abrió el costado con una lanza, y al instante salió sangre y agua.

Cuando aquel soldado traspaso el costado del Señor, solo dejo la constancia bíblica y verdadera, que Jesús había donado toda su sangre, las ultimas gotas terminaron de salir para dar paso al agua que ya era el único líquido que quedaba en el cuerpo del salvador. ¡Cristo había donado toda su sangre por la salvación de los hombres!

La donación de Cristo es incomparable en varios aspectos, y lo dista de cualquier otro donante humano que pueda existir.

Los hombres donan solo una parte mínima de su sangre, Cristo la donó toda. Los hombres se animan más a donar sangre para sus familiares o amigos, Cristo donó toda su sangre por hombres que estaban ajenos a la vida de Dios su Padre. Los hombres no donan toda su sangre para luego morir ellos, Cristo si donó toda su sangre y murió en nuestro lugar. La sangre de los hombres jamás nos hubiese redimido de la condenación porque todos somos pecadores, pero Cristo como cordero sin mancha y sin pecado, dono una sangre limpia, y con ello dio al Padre un sacrificio perfecto y eterno por cuanto también es el Hijo de Dios.

Por eso cuando decimos que Cristo es el donante de sangre más grande la historia, no exageramos, y lo hacemos con propiedad bíblica. Nadie ha donado tanta cantidad, ni la calidad de sangre que derramo Cristo nuestro Señor y Salvador desde el pretorio hasta el calvario.

Por eso mis hermanos como cristianos, no tengamos en poco la sangre de Cristo que fue derramada por nosotros para librarnos de las ataduras del pecado, para hacer de nosotros hombres y mujeres santos, apartados de todo pecado, y viviendo solo para aquel que dio su sangre por nosotros.

Muchos mal llamado cristianos menosprecian la sangre de Cristo cuando siguen en sus pecados, siguen en su vieja vida, aunque se confiesen cristianos y están en la iglesia, haciendo así ineficiente la sangre de Cristo y haciendo que el mundo piense que la sangre de Cristo carece de poder para cambiar. Pero eso no es verdad, los que aún persisten en sus pecados, es porque no se han lavado en la sangre de Cristo, no han creído bíblicamente en ese sacrificio y por eso no tiene efecto espiritual en sus vidas.

Pero los que hemos sido lavados en la sangre de Cristo damos fe y certeza que la sangre de Cristo tiene poder para cambiar al pecador, poder para perdonar cualquier tipo de pecado, y poder para mantener a sus verdaderos hijos en una vida de santidad y crecimiento en su palabra.

Lo que la sangre de los machos cabríos, de los toros, y de los corderos no pudo hacer que era limpiar el corazón y la conciencia del hombre de tantos pecados. La sangre de Cristo si lo hizo, y por esa donación de sangre, usted y yo podemos decir que somos hoy libres del pecado para siempre. David Durelia

Hebreos 9:13 Porque si la sangre de los toros y de los machos cabríos, y las cenizas de la becerra rociadas a los inmundos, santifican para la purificación de la carne,

Hebreos 9:14 ¿cuánto más la sangre de Cristo, el cual mediante el Espíritu eterno se ofreció a sí mismo sin mancha a Dios, limpiará vuestras conciencias de obras muertas para que sirváis al Dios vivo?