Porque a los pobres siempre los tendréis con vosotros, mas a mí no siempre me tendréis.
Juan 12:8

Uno de los temas que ha generado mucha polémica en estos tiempos. Es la asociación que se le ha hecho al Señor Jesús con las ideologías políticas y sociales de este mundo. Muchos gobernantes socialistas han dicho en reiterados discursos que Jesús fue un socialista,  incluso vemos que al Señor Jesús en muchos países se le ha vinculado con lideres mundiales de ideología de izquierda como el che Guevara, Fidel Castro etc. Y para una gran parte de la población mundial están convencido que Cristo fue un gran socialista.

Pero debemos ver si a la luz de la palabra de Dios eso es verdad. En la biblia no hay un texto que nos diga explícitamente o implícitamente,  que Jesús se mostrará como un socialista,  pero tampoco como un capitalista. El Señor Jesús cuando estuvo en la tierra tuvo cercanía con todos los niveles sociales,  estuvo con pobres,  con fariseos,  con ricos,  con gente media. Pero lo qué debe llamarnos la atención es que Cristo nunca hizo hincapié sobre la condición social de cada uno de ellos. Mostrando una total indiferencia por lo que los hombres representan socialmente. Jesús dio de comer a muchas personas y nunca les dijo que estaban así porque eran pobres, o porque habían sido excluidos de la sociedad. Tuvo un encuentro con un joven muy rico, y el Señor no le dijo que era un capitalista explotador,  o un oligarca etc. Pero aun mas sorprendente lo dicho por Jesus a ese rico cuando le dijo que vendiera todo lo que tenia y se lo diera a los pobres y que lo siguiera. Mateo 19:21.

En resumen podemos ver que no es cierto que Jesús fuera un socialista,  menos un capitalista. Nuestro Señor Jesús no vino a esta tierra a ligarse a ninguna tendencia ideológica corrupta de los hombres pecadores. Jesús vino fue a algo mas supremo,  mas importante y más relevante, que es la salvación del alma del hombre. Cristo no vino para solventar los problemas sociales de los hombres, porque a pesar de que sano a muchas personas y alimento a muchos. Luego que se fue, quedaron más personas enfermas y hambrientas en la tierra. Es decir,  si Jesús hubiese venido abolir estos males sociales,  entonces fracaso rotundamente.
Pero su venida no fue a saciar males sociales,  sino males espirituales, él vino a erradicar el pecado en la vida de todo aquel que creyera en él y le siguiera,  y eso lo hizo con éxito. Porque el día de hoy todo aquel que ha creído en Cristo como Señor,  es salvo de la condenación eterna  y aguarda la venida de Cristo, para ser librado de los males que nos aquejan en esta tierra.
En Juan 12:8. Jesús reprendiendo a Judas Iscariote,  dijo unas palabras que hoy no debemos ignorar: “a los pobres siempre los tendréis”. No importa cuantas promesas de erradicar la pobreza hagan los políticos en el mundo,  para engañar a la gente con falsas promesas sociales.
Jesús dijo: “siempre habrá pobres en esta tierra”. Y si Cristo lo dijo es definitivo que la condición social del hombre es irrelevante para Dios. Su propósito con el hombre va más allá del pan físico, el vino a darnos el pan de vida,  que está en su Hijo Jesucristo.
No sigamos creyendo el cuento de que Cristo es socialista o capitalista. ¡No es verdad!

Cristo es el unigénito Hijo de Dios quien vino a este mundo para sacar al hombre del pecado y de la condenación eterna. Y en ese Cristo es que nosotros debemos creer y es a ese Cristo a quien debemos seguir por medio de una vida de obediencia a su palabra. Quienes creen en un Cristo socialista o capitalista, simplemente están errados, frustrados  y perdidos,  porque Dios no envío a su Hijo para ser político en la tierra,  sino para ser Salvador en la tierra de todo aquel que crea en él. David Durelia

Respondió Jesús y les dijo: Aunque yo doy testimonio acerca de mí mismo, mi testimonio es verdadero, porque sé de dónde he venido y a dónde voy; pero vosotros no sabéis de dónde vengo, ni a dónde voy.
Juan 8:14

Jesús entonces les dijo: Si vuestro padre fuese Dios, ciertamente me amaríais; porque yo de Dios he salido, y he venido; pues no he venido de mí mismo, sino que él me envió.
Juan 8:42

Si yo no hubiera venido, ni les hubiera hablado, no tendrían pecado; pero ahora no tienen excusa por su pecado.

Juan 15:22