reforma_protestante“Usted no es solamente responsable de lo que dice, sino también de lo que no dice”. Lutero

a casi 500 años de la reforma protestante la cual aún celebra una parte muy mínima del cristianismo actual, ya que los efectos de la reforma a través de los años han sido revertidos por la iglesia de roma, y parece insólito que los que hace 500 años fueran los acérrimos enemigos de la verdad, de la biblia, y de la reforma protestante, como lo era la iglesia católica romana, en el siglo XXI son los mejores amigos de una gran parte del cristianismo de hoy, y hoy ya no se celebra con fuerza la reforma, porque el ecumenismo ha calado y ha tenido más auge en el cristianismo sin Cristo del siglo XXI.

Por ello debemos regresar a las causas que condujeron la reforma protestante encabezada por Martín Lutero, pero indudablemente guiado y ordenado por Dios y su Espíritu Santo. Y ver si estas causas aún persisten el día de hoy, porque creo yo, que la reforma en el cristianismo, no cesará hasta que los cristianos volvamos a darle a la biblia la autoridad y la obediencia total en la iglesia, y para alcanzar eso se  necesitará continuas reformas a la luz de la palabra de Dios.

Veamos las causas de la reforma:

  1. La iglesia católica se había alejado del primer modelo de iglesia registrado en el libro de los Hechos.

Hechos 2:46 Y perseverando unánimes cada día en el templo, y partiendo el pan en las casas, comían juntos con alegría y sencillez de corazón,

 Papas, cardenales, clericós ricos, gordos, sirviéndose de prostitutas, ministros sin ética, ni moral, ya no vivían para servir, sino para ser servidos, mentirosos, y soberbios. Esta era la condición ministerial en los días de Lutero, en donde mucha gente odiaba a la cúpula de roma, por sus vidas ostentosas, por sus constantes abusos de poder humillando a los pobres, y subyugando una sociedad con decretos anti bíblicos que erosionaban de sus corazones codiciosos y sedientos de riquezas y gloria a costa de los más desposeídos.

Cuando analizamos esta primera causa, es inevitable decir, que en nuestros días estas causas aún persisten, pero no solo en el catolicismo, sino en una falsa cristiandad que dice no ser de roma, pero sigue las mismas disoluciones que roma. En estos tiempos finales el cristianismo se ha llenado de un montón de falsos apóstoles y profetas que llevan el mismo estilo de vida que aquellos clericós en los tiempos de Lutero. Son amadores del dinero, mentirosos, decretan cosas anti bíblicas según sus conveniencias, y subyugan a sus oyentes a la esclavitud espiritual y financiera con sus engaños y mentiras. Pareciera que en nada ha cambiado estas causas para una reforma después de 500 años.

 

  1. El tema de fondo no era solo la venta de indulgencias de roma como requisito para ser salvo, sino era toda la doctrina de roma que estaba totalmente alejada de la verdad bíblica.

2 Juan 1:9 Cualquiera que se extravía, y no persevera en la doctrina de Cristo, no tiene a Dios; el que persevera en la doctrina de Cristo, ése sí tiene al Padre y al Hijo.

 Cuando decimos que el tema de fondo no era únicamente las indulgencias, es porque la indulgencia era apenas una de las miles de herejías que obligaba roma a los fieles a cumplir. Cuando la doctrina esta mala de origen, todo lo que produzca estará malo también. Cuenta la historia, que mientras Martin Lutero clavaba las 95 tesis en las puertas de  Wittenberg, alguien le dijo: ¿que estas arreglando la puerta? a lo cual Lutero respondió: “No, estoy arreglando tu doctrina”. Y esa era la verdad, la doctrina de roma, nunca había sido la doctrina bíblica, la iglesia católica no perseveraba en la doctrina de los apóstoles, como si lo había hecho la primera iglesia de los Hechos.

Hechos 2:42 Y perseveraban en la doctrina de los apóstoles, en la comunión unos con otros, en el partimiento del pan y en las oraciones.

 El único pecado de roma y del papa, no fue la venta de las indulgencias, sino haber omitido que la salvación era por la fe y no por las obras. Roma no se atrevía a enseñar lo que estaba en la biblia, porque su gran negocio de la fe se vendría abajo.

Definitivamente esta causa persiste también el día de hoy, no solo roma sigue totalmente alejada de la palabra y de la doctrina bíblica, sino aún muchas iglesias que se autodenominan cristianas, siguen el mismo formato de la roma de los días de Lutero. El trafico con la fe el día de hoy en muchas iglesias es bochornoso, los pastores ahora solo quieren predicar de la biblia, solo lo que a ellos les conviene, mensajes de prosperidad material, de elevación de autoestima, y bienestar terrenal, son los sermones a la orden del día en este cristianismo que se parece cada día mas a roma. He escuchado pastores que han dicho que predicar doctrina trae división, y por eso ellos predican solo del amor de Dios, puede sonar muy noble pero es una herejía exacta a la de roma, porque la doctrina bíblica dice que Dios es amor, pero no solo es amor, también es santo, justo, juez, Rey, y la doctrina correcta es enseñar todos los atributos de Dios y el alcance que ellas tienen en la vida del hombre, para que los hombres procedan al arrepentimiento, para que sean salvos. Pero pareciera que muchas iglesias del día de hoy quieren imitar a roma y no a los reformadores.

CONCLUSIÓN

Es evidente después de casi 500 años, que las causas que conllevaron a la reforma protestante persisten con mucha fuerza el día de hoy, y aun peor, porque en los días de Lutero, había un solo enemigo de la biblia y de la verdad que era el catolicismo romano, pero en el siglo XXI no solo es roma, sino aun iglesias cristianas, y muchos pastores y pseudos apóstoles y profetas, se han vuelto en los grandes enemigos de la biblia y de la verdad.

La pregunta para nosotros hoy seria: ¿será necesario una nueva reforma? ¿Qué estamos haciendo para defender la verdad bíblica?

Estas preguntas deberán ser respondidas de manera personal, pero debe preocuparnos que las mismas causas de hace 500 años persisten, solo que el silencio de los hombres de Dios ante estas causas es más preocupante que cualquier otra cosa.

En resumen debemos entender que Lutero y los reformadores no eran hombres superdotados, ni súper preparados, ni desocupados, y sin nada que perder. No, ellos arriesgaron todo, aun sus propias cabezas, porque en ellos había algo, que es lo que no tienen muchos cristianos el día de hoy: “Tenían celos por Dios”, “se indignaban ante los engaños doctrinales” “eran valientes”. Estás cualidades en un hijo de Dios hoy parecen estar escasos. Ruego a Dios que nuestras vidas se han puestos en el horno por defender la verdad bíblica, si hombres en la historia de la humanidad, han dado todo, aun sus vidas por cosas pasajeras como naciones, tierras, etc. Como no debiéramos los hijos de Dios entregar nuestra cabeza por la defensa de la verdad bíblica.

La reforma no la mato satanás, sino los miles de pastores cobardes que a lo largo de la historia han decidido callar, y no confrontar las mentiras doctrinales, que hoy están instaladas en el cristianismo, que ha hecho que hoy la iglesia cristiana se parece más a roma, que a Cristo.

La reforma debe seguir, y Dios está buscando reformadores.

¿Serás tu uno de ellos?..

David Durelia

 

 

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