Serie: Mi nueva vida Cristiana : Tema III ¿Cómo saber si hemos resucitado espiritualmente?

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Texto a memorizar: Colosenses 3:1 Si, pues, habéis resucitado con Cristo, buscad las cosas de arriba, donde está Cristo sentado a la diestra de Dios.

INTRODUCIÓN

     En una oportunidad un predicador hablaba sobre cómo el pecado pesaba más que cualquier cosa en la vida del hombre, en eso, se le acerca un hombre con actitud desafiante y burlona, y le dijo: “predicador, eso de que el pecado pesa, eso no es verdad, fíjese que nosotros pecamos y no nos pesa en lo absoluto”. Entonces el predicador con mucha autoridad le respondió: “amigo, si pones una tonelada de piedra sobre un hombre le va a pesar, pero si esa misma tonelada de piedra, la pones sobre un cadáver, él no va a sentir para nada el peso de las piedras, amigo tu no sientes el peso del pecado, porque estás muerto espiritualmente”.

     Que verdad tan grande encontramos en esta historia, y su origen está en aquella carta que el Apóstol Pablo enviara a la iglesia de Colosas, para hacerles saber sobre su condición espiritual. Y la mejor manera para que los Colosenses supieran si habían nacido de nuevo o no, era el peso que iba a ejercer sobre ellos el pecado. Paradójicamente lo que Pablo quería que ellos entendieran, era que si ellos sentían el peso del pecado, era porque habían resucitado en Cristo, y por eso debían librarse de esa carga del pecado. Pero si el pecado, no generaba ningún peso ni preocupación sobre ellos, era porque estaban muertos espiritualmente.

Estudiemos el nuevo nacimiento según Colosenses 3

Desarrollo: Evidencias de la resucitación espiritual en Cristo

1. BUSCAMOS LAS COSAS DE ARRIBA:

Colosenses 3:1 Si, pues, habéis resucitado con Cristo, buscad las cosas de arriba, donde está Cristo sentado a la diestra de Dios.

Colosenses 3:2 Poned la mira en las cosas de arriba, no en las de la tierra.

Colosenses 3:3 Porque habéis muerto, y vuestra vida está escondida con Cristo en Dios.

Colosenses 3:4 Cuando Cristo, vuestra vida, se manifieste, entonces vosotros también seréis manifestados con él en gloria.

     Note bien que el Apóstol dice que buscamos, no que se nos obliga, ni se nos regala lo de arriba. Cuando nacemos de nuevo, en nosotros se produce un sólo anhelo de buscar las cosas de arriba, las terrenales desaparecen y solo tenemos vista, sed y hambre para las cosas de arriba, las cosas del Señor.

2. EXPULSAREMOS VOLUNTARIAMENTE TODO AQUELLO TERRENAL, PROPIO DE LA VIEJA VIDA, QUE NOS INDUCIA A PECAR.

Colosenses 3:5 Haced morir, pues, lo terrenal en vosotros: fornicación, impureza, pasiones desordenadas, malos deseos y avaricia, que es idolatría;

Colosenses 3:6 cosas por las cuales la ira de Dios viene sobre los hijos de desobediencia,

Colosenses 3:7 en las cuales vosotros también anduvisteis en otro tiempo cuando vivíais en ellas.

      En este punto es donde muchos cristianos deberían reflexionar, hoy oramos y suplicamos a Dios para que saque cosas de nosotros, que el mismo nos ha mandado que expulsemos, ¿Por qué? R= porque ya estamos vivos espiritualmente.

   En la otra vida, el pecado sea cual sea no nos pesaba, porque éramos cadáveres espirituales, estábamos muertos en nuestros delitos y pecados. Efesios 2:1.

     Pero una vez que hemos resucitado espiritualmente por medio de escuchar la palabra de Dios, y creer en el sacrificio de su hijo por nuestros pecados. El pecado va a ejercer un peso tan grande en nuestra vida, que nos obligará a sacar todo tipo de pecado de nuestras vidas, para poder caminar con un corazón limpio con nuestro Señor.

“solo aquellos que han resucitado en Cristo Jesús, les va a pesar el pecado, y por ello harán todo lo que se necesite para dejarlo”.

3. DEJAREMOS TAMBIÉN TODOS AQUELLOS PECADOS, QUE NOS IMPIDEN TENER UNA BUENA RELACIÓN CON NUESTRO PRÓJIMO

Colosenses 3:8 Pero ahora dejad también vosotros todas estas cosas: ira, enojo, malicia, blasfemia, palabras deshonestas de vuestra boca.

Colosenses 3:9 No mintáis los unos a los otros, habiéndoos despojado del viejo hombre con sus hechos,

Colosenses 3:10 y revestido del nuevo, el cual conforme a la imagen del que lo creó se va renovando hasta el conocimiento pleno,

     Una de las mayores evidencias de que hemos resucitado de nuevo, es cuando dejamos toda clase de pecados hirientes y que son propios de la vida vieja, que con intención buscaba ofender y herir al prójimo. Pero cuando nacemos de nuevo, descubrimos que todas estas cosas que estaban en nuestros corazones realmente no nos servían, porque impedían que tuviésemos comunión con Dios y también con nuestros hermanos.

     Pero, todo eso se nota y viene a ser relevante para nosotros una vez que resucitamos espiritualmente, y esto nos llevará voluntariamente a dejar todos estos sentimientos pecaminosos que albergaban en nosotros, para ser remplazados por los frutos del Espíritu, como amor, paz, y gozo. Y serán estas cosas que nos llevaran a tener una comunión cristiana con nuestros hermanos de la fe.

CONCLUSIÓN

     hasta este punto hemos podido entender que el nuevo nacimiento es la meta que Dios quiere lograr en la vida del hombre, ya que sin un nuevo nacimiento, no podremos ver el reino de los cielos y mucho menos entrar en ella.

     Con la resurrección espiritual vienen una serie de acontecimientos, como las que ya pudimos estudiar, y ellas son las que nos servirán para que nos examinemos, si hemos o no resucitado espiritualmente. Y el tema del peso que ejerce el pecado en nosotros, sólo los cadáveres, no van a sentir nada revolcándose en los pecados más sucios y aberrantes que se practican el día de hoy. Pero los que hemos resucitado en Cristo Jesús, podremos sentir el peso del pecado aunque sea el pecado más pequeño, lo sentiremos como una tonelada y con eso se darán dos cosas importantes en nuestras vidas.

1. Buscaremos a toda costa sacarlo rápidamente de nuestra vida

2. Descubriremos que si hemos resucitado en Cristo y por ende somos salvos, somos santos, y nuestro destino será el cielo con Cristo Jesús.

Que la palabra de Dios nos resucite en Cristo Jesús..

David Durelia.